Reparación de la caldera del gas

Nuestro asociado tiene suscrito un contrato de servicio de mantenimiento y reparación con una compañía suministradora de gas, por el que abona anualmente una determinada cuota, a cambio de las revisiones y reparaciones oportunas de su caldera de gas.

El pasado mes de enero nuestro asociado fue informado por el técnico que realizaba la revisión anual de su caldera de que ésta no calentaba como debería, hecho que reflejó en su informe junto a la necesidad de que se procediera a un cambio de una membrana. Por otro lado, el técnico le aconsejó que sustituyera la caldera por otra nueva dada su antigüedad. Esta opción fue rechazada por nuestro asociado, dado que no consideraba que tuviera una antigüedad excesiva y puesto que no había tenido apenas problemas anteriormente, por lo que deseaba se procediera a su reparación.

Así, dos días después, se personó un nuevo técnico de la compañía en su domicilio con el fin de llevar a cabo la reparación que éste había solicitado, sin embargo, tras analizarla, insistió en el diagnóstico del otro técnico, y le comunicó que dada su antigüedad se tenía que sustituir, sin tan siquiera intentar su arreglo.

Puesto que el deseo de nuestro asociado era desde el principio la reparación, y dada la incomodidad de no disponer de agua caliente en un invierno tan duro como estaba siendo éste, telefoneó al Servicio de Asistencia Técnica de otra empresa que le reparó la caldera.

Posteriormente, telefoneó a su compañía y tras comunicarles que había tenido que buscar otra empresa que procediera a la reparación, le manifestaron, para su sorpresa, que debía de haberles solicitado la reparación a ellos para que la hubieran llevado a cabo, sin tener en cuenta así, las dos solicitudes previas que había realizado. Ante esta situación acudió a CECUMadrid, donde tras estudiar el contrato de servicio de mantenimiento y reparación suscrito, constatamos que para las reparaciones de la caldera estaban cubiertos tanto el desplazamiento como la mano de obra, no así las piezas a sustituir.

Inmediatamente, dirigimos un escrito a la compañía haciéndoles ver las obligaciones que surgían del contrato firmado con nuestro asociado y que si bien él había cumplido diligentemente con las suyas, que serían el abono anual de la cuota, la comunicación de la avería y la solicitud de reparación de la misma, por su parte, no habían cumplido con las que les correspondían, no pudiendo admitirse que impongan una determinada medida en detrimento de otras como era la sustitución de la caldera por una nueva. En virtud de todo ello, y dado que tampoco cabía alegar la imposibilidad de reparación de la caldera como se pudo comprobar más tarde, les solicitábamos el abono de la cantidad de 102,88 euros, correspondientes al importe de la mano de obra y el desplazamiento que tuvo que abonar a la otra compañía, y que siendo unos conceptos cubiertos por el contrato tenían que haber llevado a cabo ellos sin coste adicional para él.

Tras la recepción del citado escrito, la empresa se puso en contacto con nuestra asociación para solicitar disculpas a nuestro asociado, e informarnos de que habían dado orden de realizar una transferencia bancaria a su cuenta bancaria por el importe reclamado.

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