Consumo de tabaco en Madrid

Cinco visiones diferentes ante un mismo problema: el consumo de tabaco

 

La administración:

Pretende desincentivar su consumo asumiendo la prohibición total de fumar en locales públicos que está vigente en otros países europeos desde hace años. Sanidad espera que la nueva norma esté aprobada en junio. También lanzará una dura campaña de fuerte impacto visual que sumará a las frases actuales en las cajetillas de tabaco sobre los efectos nocivos de fumar imágenes de pulmones cancerosos, dentaduras carcomidas, tumores de cuello, enfermos terminales, etc.

Los empresarios de locales de hostelería:

Sobre todo aquellos que hicieron una fuerte inversión (por valor de 1.500 millones de euros) para adaptarse a la normativa que entró en vigor en 2006, sienten que se les penalizará con la prohibición de fumar en locales públicos y de ocio. Se estima que cada local gastó una media de 20.000 euros en dichas reformas que, de aprobarse la prohibición, habrán supuesto un dispendio innecesario. 70.000 locales se encuentran en esta situación.

Los trabajadores:

Aspiran a la igualdad con el resto de la población puesto que no comprenden por qué es legal que sean los principales fumadores pasivos en su entorno de trabajo. A pesar de los vaticinios de que los fumadores abandonarán masivamente los locales de ocio, redundando presuntamente en el cierre de los mismos y por tanto en un descenso de trabajo en el sector, consideran positiva la reforma. Es más, muy probablemente, habrá un gran sector de la población que comenzará a salir de nuevo ocupando el lugar de los fumadores como familias con niños o bebés, que actualmente renuncian a acudir a estos locales por el grave perjuicio que supone para su salud. Presumen además que si la normativa se toma en serio y se extiende a todos los locales cerrados, sencillamente los fumadores saldrán fuera a fumar.

Los fumadores:

Reclaman su libertad individual para elegir, y, de hecho, bien pagan por su “vicio” (el precio del tabaco se ha incrementado notablemente durante los últimos dos años, incluso en la modalidad de “tabaco de liar” cuyo consumo aumentó debido a que era más económico). Aún así, la mayoría (aproximadamente un 75% de los fumadores), coincide en señalar que su libertad individual no puede estar por encima del bien común, por lo que más de la mitad se muestran a favor de la reforma.

Los no fumadores:

Esperan como agua de mayo la nueva legislación, que no sólo vendrá a terminar con el ambiente insalubre de muchos locales sino que además evitará que colectivos de especial riesgo como menores o personas enfermas y los propios trabajadores se vean afectados por su consumo pasivo.

 

La realidad a día de hoy en Madrid: el arte de hacer la vista gorda

 

Lamentablemente Madrid no es ni de lejos el ejemplo a seguir.Esto es algo que cualquiera puede comprobar cada día de camino al trabajo, donde se ve sin dificultad a personas fumando en lugares prohibidos como andenes de tren o metro (con el peligro que ello conlleva) por no hablar de los locales que se saltan a la torera la actual legislación.Nadie parece controlar estas conductas y, lo que es más, uno no puede evitar preguntarse si está prohibido fumar, por ejemplo, en los andenes de la estación de Renfe de Atocha... ¿por qué las papeleras tienen ceniceros?

 

 

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